sábado, 30 de julio de 2016

Miss Vorágine


A veces te dan ganas de pellizcarte el brazo o de que alguien te lanzase un cubo de agua fría.
Te despiertas en mitad de la noche, como un extranjero en país ajeno, y decides alargar el brazo buscando un qué o un quién. y el brazo cae, suicida. Hay gotas en tu rostro que quisieron ser lluvia. Y por primera vez lo entiendes: a eso se le llama abrazar la nostalgia.
Llevas puesto su olor como segunda piel y el corazón en quinta te pide que reduzcas de una vez.
Jugabas a hacerte la dormida las mañanas en las que te despertabas antes que él, porque tenías miedo de salir a la vida sin que él te abriera la puerta.
"Nadie que te importe te podrá hacer daño así que ahora en adelante, que nadie te importe" te dijiste antes de conocerle.
Comprobarán que no lo debiste hacer muy bien, porque sin su olor en tu ropa, no sabes muy bien cómo seguir adelante. Ni sabes tampoco si quieres.
Deseas fervientemente que se abalance sobre tus labios y te calle a besos antes de que cometas otro crimen.

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